Sábado, 12 Noviembre 2016

Felicidad: el nuevo paradigma para las relaciones humanas y organizacionales

* La felicidad llegó a las empresas para quedarse. El concepto hoy es parte de muchas organizaciones que adoptaron diversas medidas con el objetivo de tener equipos más contentos, conectados, desarrollados y cohesionados.

Por: Carla González Carrasco / Fotos: Gonzalo Espinoza Bravo

01Sentirnos felices en el trabajo no es algo muy común, o al menos no tanto como quisiéramos. La inmediatez en los resultados, la falta de confianza, las altas exigencias (y pocas recompensas), liderazgos deficientes, la maratón por conseguir mayor rentabilidad, bajos sueldos y precarias condiciones laborales, son algunos de los factores que inciden en que algunos no lo pasen bien en “la pega”.

De allí que el concepto de felicidad se haya instalado a nivel organizacional no como una moda, sino como un paradigma que intenta fusionarse con el mundo empresarial para así conseguir que todos los actores que componen una compañía no sólo se sientan contentos realizando sus tareas, sino que también cuenten con buenos recursos y gestión de parte de sus empleadores y estén conscientes del sentido de su trabajo y la importancia que tiene éste para el desarrollo del negocio.

Para Lorena Zamora, psicóloga y directora del Instituto del Bienestar y del Diplomado en Felicidad Organizacional de la Universidad Adolfo Ibáñez, el concepto de felicidad organizacional y la preocupación por cómo se estaba dando este tema dentro de las empresas es nuevo, no tiene más de 20 años a nivel mundial, y surge como una corriente que tiene que ver con la psicología positiva, la que intenta responder a interrogantes relacionadas con “aquellas cosas que hacen que la vida valga la pena”.

“Si lo situamos en el contexto del trabajo, tenemos que preguntarnos qué hace que una persona tenga eso que llamamos funcionamiento humano óptimo o florecimiento humano, que se traduce en cómo podemos explotar nuestro máximo potencial”, explica Zamora, junto con afirmar que cuando se dan todas las condiciones para que un individuo se pueda desarrollar en tranquilidad, “empieza a experimentar una sensación de bienestar y eso se vuelve una suerte de espiral virtuoso, porque de alguna manera pone a disposición de lo que está haciendo todos sus recursos (cognitivos, habilidades, experiencia) y eso se traduce en el logro y la obtención de mejores resultados”.

De esta manera, añade, el hecho de que una empresa comience a interesarse por el tema de la felicidad organizacional es un paso muy importante para mejorar la calidad de vida laboral de los trabajadores. Pese a esto, es enfática en señalar que la preocupación de las empresas por la felicidad podría explicarse desde dos caminos: buscando mejores resultados, mayor productividad y retorno de la inversión -una vía que no sería a la larga una buena decisión- “y la que toma otro grupo de personas que buscan la genuina motivación de que sus empleados se sientan bien con la actividad que desarrollan”.

El jefe, figura clave para ser felices

02El psicólogo y académico de la Escuela de Psicología de la Universidad Adolfo Ibáñez, Claudio Araya, asegura que “malos jefes o líderes que tienen una postura muy poco colaboradora” también inciden en cómo una persona se siente en su trabajo. Tanta es la relevancia de este factor, que el profesional lo superpone sobre otros como el salario y las proyecciones que se pueden alcanzar dentro de una compañía.

“Cuando hablamos de organizaciones, hablamos también de personas”, resalta, y en ese sentido, los líderes juegan un rol fundamental. “Los jefes de repente pueden tener muchas habilidades técnicas, pero no necesariamente tendrán habilidades de relaciones interpersonales y eso influye mucho en el bienestar de las personas”.

Lorena Zamora coincide en la importancia de este factor y es enfática al decir que la relación con la jefatura es algo muy importante. “Pasamos mucho tiempo en el trabajo, muchas veces compartimos mucho más con nuestros compañeros y nuestro jefe que con la pareja y familia, por lo tanto las relaciones interpersonales son esenciales”, aduciendo además al resultado de las encuestas que se realizan en este ámbito, donde los jefes no salen muy bien parados.

Según menciona la psicóloga, la relación con ellos es muy cuestionada, agregando que “muchos estudios donde se les pregunta a las personas ‘¿cuál es tu tiempo menos feliz’? (dentro del trabajo) arrojan que la respuesta más común es el momento en que se comparte con quien está al mando”.

Pese a eso, Claudio Araya no deja de lado el papel que también juegan los trabajadores, quienes fácilmente pueden caer en “la cultura de la queja”, algo que no hará que las cosas anden mejor. Entonces, menciona, todo dependerá de quién guíe la organización y de cómo se preocupe no sólo de las cifras, sino que también “del auto cuidado del equipo, de mantener una comunicación cercana y de ser flexible ante los requerimientos de sus empleados”.03
La paradoja chilena: felices, pero deprimidos
Encuestas realizadas este año por dos de los portales de empleo más importantes del país, arrojaron que el 30% de los chilenos se manifiesta feliz en su trabajo y que estamos ubicados en el top 3 dentro del ranking de felicidad laboral, buenas noticias que sin embargo tienen una contraparte: nuestro pésimo índice de calidad de salud mental.

Al respecto, el psiquiatra y presidente de la Fundación para el Bienestar y la Felicidad, Daniel Martínez, opina que el caso chileno es muy particular refiriéndose incluso al concepto de la paradoja chilena: “Según el World Happiness Report estamos súper felices a nivel mundial (lugar 24 de entre 157 naciones), pero por otro lado tenemos altos índices de suicidios y depresión, entonces no tiene mucho sentido que uno encuentre un indicador bueno si los otros están malos, algo está pasando”.

En ese sentido, asegura que es de suma relevancia crear una buena salud mental a nivel laboral para así lograr que los trabajadores se sientan felices. La idea, dice, es lograr que quienes componen un equipo “lo pasen bien y se contagien de emociones positivas”, evitando así consecuencias como el estrés y otras enfermedades como la depresión, cuadros ansiosos, colon irritable, somatizaciones y crisis hipertensivas que conllevarán al mayor número de licencias médicas y ausentismo laboral.

“Un trabajo que no es un buen lugar para desarrollarse, donde la persona no se siente gratificada, no puede crecer y se siente maltratada e invisible, será un trabajo que va a provocar una mala salud mental y eso será causa de otros problemas como no dormir bien, alimentarse mal y debilitar el organismo”, manifiesta Martínez.

“Si las personas están contentas, las organizaciones florecen” Llegar a acuerdos que beneficien a todos, ser flexibles, confiar en los trabajadores y sus capacidades, delegarles tareas que los potencien, asegurarles cuidados y valorar su tiempo personal y familiar, son algunas tareas a las que toda empresa debe poner atención y que cada día son más significativas para quienes realmente quieren trabajar por la felicidad de sus colaboradores.
Para Claudio Araya, la felicidad organizacional es un tema que está creciendo y eso hace que las compañías tengan claro que se puede tener un alto grado de bienestar más allá de los beneficios clásicos. “Por suerte ahora las personas toman más conciencia y se dan cuenta de que pueden estar mejor y generar culturas más democráticas, colaborativas y simétricas”.
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Lorena Zamora por su parte, opina que “las organizaciones no son las llamadas ni las responsables a hacer felices a las personas en sus trabajos, pero sí lo son cuando hablan de felicidad organizacional, pensando en que existan las condiciones que puedan permitir que una persona se desarrolle y pueda ser más feliz en su trabajo y en la tarea que está ejecutando”.