Jueves, 03 Septiembre 2020

Teletrabajo y trabajo a distancia, La modalidad y nueva ley que llegaron para quedarse

 

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Por: Marcela Mondaca / Fotografías: Equipo Empres@ctiva

Expertos y autoridades aseguran que más allá de la contingencia ante la pandemia del Coronavirus, la forma de trabajar desde el hogar se volverá una actividad cotidiana y regulada en el país.

Según el informe efectuado por la Asociación Chilena de Seguridad, ACHS, durante el primer semestre de este 2020, el 95,3% de las empresas a nivel nacional mantienen trabajadores y trabajadoras desempeñándose en modalidad de teletrabajo durante la contingencia provocada por la pandemia del Covid 19. Aun cuando esta investigación excluye a grandes empresas, considera los desempeños en todos los rubros económicos sin distinción.

En este sentido, la ley que regula la modalidad de trabajo a distancia y el teletrabajo entró en vigencia el 1º de abril de 2020 y considera como “trabajo a distancia” a aquellos servicios prestados mediante la utilización de medios tecnológicos, informáticos o de telecomunicaciones o si tales servicios deben reportarse mediante estos medios.

Dentro de este propósito el diputado, Renzo Trisotti, asegura que aunque el Covid 19 ha traído muchos temas negativos, sin duda que respecto del teletrabajo, esta contingencia entregó una oportunidad. “Era un proyecto que estaba dentro del Programa de Gobierno del Presidente, Sebastián Piñera, y que no se había podido legislar por una serie de razones y un bloqueo, principalmente de sectores de la Nueva Mayoría, y en el cual se insistió producto de la pandemia. Y yo diría que esa fue una de las razones principales de por qué se terminó aprobando, pese a mucha desconfianza y a una oposición de amplios sectores políticos. Creo que, en buena hora, esto definitivamente se aprobó dadas las consecuencias que nadie pudo prever que iba a generar el Covid, tanto en su intensidad pero también en cuanto a su prolongación”, explica.

“Lo más importante y uno de los principios básicos, es que el trabajador va a tener los mismos derechos laborales que cualquier otro trabajador, colectivo e individual de esa misma compañía. El trabajador a su vez va a poder pactar, es decir aquí hay un acuerdo de voluntades entre el empleador y el trabajador, para poder distribuir libremente su jornada, siempre cuando obviamente las funciones lo permitan”, añadió.

Alexandro Ocaranza, sicólogo laboral de la Universidad del Mar y experto en Reclutamiento y Selección de Personal, explica que el teletrabajo es una modalidad que se presenta a nivel mundial, pues mientras en Europa y Estados Unidos se maneja hace muchos años ya, en Chile no había costumbre respecto de este sistema y, más aún, en el uso de tecnología o aplicaciones informáticas, específicamente porque no se contaba con una legislación acorde.

“Creo que en el ámbito del teletrabajo, hay muchas ventajas que no hemos visualizado aún pues no nos hemos sentado a analizar cómo convertirlo en un buen proyecto para el país”, explica y asegura que en naciones donde ya se maneja este tipo de desempeño, se genera un mejor y mayor tiempo para el contacto familiar, se ha logrado minimizar el impacto en cuanto a salud mental cuando se trata de grandes ciudades respecto de los trayectos, se ha generado una disminución de la contaminación acústica, una baja en cuanto a la contaminación ambiental, entre otras.

El profesional, quien además es consultor senior en Iquique para Lidere Consultores, asegura, que esta modalidad ha generado un impacto país en cuanto a la brecha generacional, debido al manejo de tecnologías para la realización del trabajo. “A los más jóvenes, o profesionales, que tienen mayor manejo en informática, sistemas computacionales o uso tecnológico, se les ha hecho más sencillo, pero a trabajadores de más edad se les ha hecho bastante complejo. Hemos terminado estresando a un grupo o generación que no tiene estas habilidades o no tienen la costumbre”, asegura e indica que si existieran además una buena conectividad, buen espacio físico para el desempeño en cuanto al teletrabajo, sería otro punto ventajoso.

“Mucha gente se encuentra con un proceso de estrés muy potente debido a que se está trabajando, no 8 horas, sino 10 ó 12. Trabajar a través de Zoom, o Meet, o Skype, implica una complejidad porque las personas terminan más cansadas. Se produce esto porque se genera un proceso distinto a cuando estás frente a frente con otra persona, hay muchos mensajes de la corporalidad que no se ven, la movilidad de las manos, cómo se expresa, en fin” y asegura que debería haber un “cambio de mirada” respecto del teletrabajo y establecer un trabajo por objetivos.

Para el sicólogo, considerando las fases del Plan Paso a Paso que encabeza el Gobierno, será compleja la vuelta al trabajo pues, “no creo que volvamos a la normalidad que teníamos antes, creo que vendrá un cambio bastante fuerte y tendremos que adaptarnos a trabajar de dos formas: una de forma presencial y la otra potenciando efectivamente el teletrabajo”, asegura y recalca que para muchas empresas será muy ventajoso esto último si se relaciona al cumplimiento de objetivos establecidos.

Explica que ante el inminente retorno a la actividad laboral y social, este debe ir asociado a un proceso de autocuidado, que tiene que ver con la preocupación de utilizar herramientas a mano como el uso de bicicleta para ir al trabajo, caminar, salir más temprano de la oficina, y dentro de la jornada de desempeño contar con espacios de conversación y no solo centrarse en trabajar pues “esta no ha sido una carga simple, ha sido una situación a nivel mundial muy fuerte, por lo tanto pensar en que mañana nos volveremos a sentar como máquinas a producir, nos llevaría a cometer los mismos errores que hemos cometido siempre”.

En la perspectiva del abogado, máster en Políticas del Trabajo y Relaciones Laborales y docente de la Universidad Central de Chile, Julio Contreras, explica que el país no estaba preparado, en cuanto a la legislación Laboral, para un cambio tan vertiginoso como el ocurrido durante el último tiempo. Sin embargo aclara que era tremendamente necesaria una regulación ante la precariedad que se presentaba en este ámbito, esto enmarcado en la actual ley 21.220, que establece o regula dos tipos de trabajo: el trabajo a distancia, que corresponde al término genérico de todo trabajo que se realiza fuera del establecimiento de una empresa, y el teletrabajo, que es un desempeño que se efectúa fuera de las dependencias de la empresa pero a través de medios tecnológicos o informáticos.

“Aunque fue un logro y un gran avance en este término ya que no existía en nuestra regulación, no está exento de problemas pues la aplicación de la Ley de Teletrabajo, que no es una ley pensada en cuanto a la pandemia sino que venía diseñándose para períodos de normalidad, por lo tanto se aplica en esta actual ‘anormalidad’: hay una serie de problemáticas que deben ser resueltas, por ejemplo en materia de descanso de jornada, en materia de seguridad, de salud para los trabajadores, en un sinfín de temas que tienen que volver a regularse”, indica el experto y asegura que la ley establece la obligación del empleador de cubrir los gastos o costos que significa el teletrabajo, pero actualmente esto se ha ido adecuando dentro de las relaciones laborales entre empleador y trabajador, al irse ajustando a esta nueva realidad, señala Contreras.

Desde la mirada del Gobierno Regional de Tarapacá, Ana María Tiemann, secretaria regional ministerial de Gobierno, asegura que en Chile el teletrabajo ha demostrado ser una excelente herramienta en tiempos de pandemia, que además ha permitido que el país pueda seguir funcionando tanto desde el ámbito público como privado y que pese a no estar preparado para ello, ha dejado establecido un antes y un después, que se deberá asumir a través de un marco jurídico que lo defina.

Indica que esta experiencia forzada a consecuencia del Covid 19 y las necesidades de distanciamiento físico y social por razones sanitarias, ha tenido sus beneficios y dificultades pues “en lo positivo se ha observado una mejoría en el tiempo de calidad que pueden pasar las familias, un ahorro en los costos asociados al transporte y una disminución en la congestión y en la contaminación ambiental derivada de automóviles”.

PLATAFORMAS Y ORGANIZACIÓN

Jennifer Fuentes, docente adjunta de la USACH y de la Universidad de O’Higgins, experta en Didáctica, Evaluación y uso de Herramientas Tecnológicas en el Aprendizaje, explica que para realizar teletrabajo existen múltiples plataformas, sin embargo lo más importante es la organización en cuanto a estas y tener claro cuál es el tipo de desempeño remoto que se efectúa. Explica que deben gestionarse herramientas que permitan trabajar de manera colaborativa, enviar mensajes, generar contenidos, organizar la productividad, realizar videoconferencias y además efectuar el trabajo requerido.

Las plataformas interesantes son aquellas que permiten generar contenidos, donde se pueda almacenar el trabajo, pero que además tengan un componente colaborativo como Drive de Google, que además es gratis, o Dropbox aun cuando esta última entrega muy poco espacio si no es pagada. Respecto de las videoconferencias, la experta asegura que las aplicaciones Zoom y Meet se han posicionado por encima de otras.
“Ambas, Zoom y Meet, tienen sus virtudes y problemas. Por ejemplo Meet es gratuita, cualquiera puede usarla y permite gestionarla con una cantidad elevada de usuarios sin pagar y no se corta, ese es un atributo, sin embargo no está pensada ni modelada para un trabajo colaborativo entonces se le deben realizar una serie de ‘arreglos’. En cambio Zoom, tiene otros atributos, mejores herramientas, permite el trabajo colaborativo de una manera muy simple con uno o dos clics, generar dentro de la misma reunión grupos de trabajo y volver a la reunión original, pero el problema de Zoom es su duración”, explica.

Jitsi Meet es otra plataforma que no requiere de la instalación de una aplicación en el computador, pues opera a través de un navegador web. En cuanto a Microsoft Teams, la docente explica que se trata de una aplicación que en general es utilizada por empresas y entidades que tienen la solvencia para invertir en una plataforma de esta envergadura.

En relación al uso de internet, asegura que como sociedad estamos frente a una Web 2.0 y eso implica una construcción conjunta de esta y que “más que un internet gratis, el gran problema, es la calidad de este internet y su cobertura. Si bien tiene un costo, el problema es la calidad de esa conexión que sigue aumentando la brecha. Entonces no es solo importante tener acceso al internet, sino tener acceso a una buena internet que permita no solo operar desde un celular donde se pierde mucho, las personas necesitan ver otras cosas. No es solo la gratuidad, sino la calidad y eso es tremendamente”, asegura.